Esta pieza tiene una quietud especial, de ese tipo que se asienta justo antes de que el desierto se quede en silencio por la noche.
He grabado a mano toda esta escena en el cobre. Los saguaros, un coyote en pleno aullido, la media luna, un cielo lleno de estrellas. Una línea a la vez.
Las personas que usan una pulsera de cobre a diario notan cosas, como la forma en que sus manos se sienten más suyas. Lo he escuchado tantas veces a lo largo de cuarenta años que ya he dejado de preguntarme por qué.
Espero que esta encuentre la muñeca indicada.
Material: 99,99 % cobre puro
Tamaño: 175 mm
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